Con solo dos puntos, es posible trazar una línea; de la misma manera, los seis tropiezos sufridos en los últimos siete partidos de Liga dejan en evidencia la mala racha de resultados que está experimentando el equipo de Flick, tras un comienzo prometedor y sorprendente de la temporada. Para que un equipo como el culer tenga una serie de tropiezos tan importante, es necesario que ocurran diversos factores: jugadores ausentes, el deterioro del rendimiento colectivo, momentos de baja forma individual, errores del cuerpo técnico, estrategias de los rivales que demuestran un mayor entendimiento del juego y, en ocasiones, mala suerte. Los enfrentamientos contra Real Sociedad, Celta, Las Palmas, Betis o Leganés compartieron algunas características similares, lo que permite analizarlos juntos. Este concepto es analizado desde múltiples perspectivas, y distintas interpretaciones lo influencian. La victoria del Atlético de Madrid el sábado sobre el equipo azulgrana los distancia aún más. No tienen ninguna similitud. Si no está en sintonía con lo que está sucediendo y llega inmediatamente después, en realidad se podría dejar de lado. Abordarla por separado. El Barça no mostró su mejor versión, sin embargo, terminó perdiendo de todas formas. Hasta el pasado fin de semana, los resultados negativos del Barcelona se habían reflejado en un deterioro de su rendimiento en el campo. A pesar de enfrentarse al equipo de Simeone, perdieron a pesar de haber tenido su mejor actuación de la temporada.
Realizaron la acción sin la presencia de Lamine Yamal, cuya ausencia siempre pone en riesgo la cohesión y la fluidez del juego culer. Flick enfrentó la situación al tomar un camino que implicaba una decisión importante. Por un lado, decidió mantener la misma alineación que utilizó contra el Brest en la Champions League para asegurar la continuidad de los roles y posiciones de los delanteros en el ataque del equipo. De esta manera, Raphinha cambió su posición a la banda derecha para convertirse en el extremo abierto que recibe el balón al pie y, desequilibrando con su pierna hábil, desestabiliza a la defensa para crear oportunidades de gol. La sustitución del brasileño por Fermín en la banda izquierda implicó que este último se incorporara al once titular, con la tarea de aportar energía, desgaste y movilidad tanto en la fase defensiva como en la ofensiva al presionar al rival y buscar espacios libres. Un extremo derecho que genera juego, y un extremo izquierdo que se desplaza rápidamente. Flick decidió centrarse en el talento de Pedri y construir el equipo en torno a él como pieza fundamental en el campo de juego. El equipo del Barcelona, que suele enfocarse en el extremo derecho, no trató a Raphinha de la misma manera que a Lamine, sino que prefirió dirigir su atención hacia Pedri.
El canario demostró su gratitud con una destacada presentación, considerada una de las mejores de su trayectoria. La decisión principal tomada en el planteamiento local fue la de dar libertad a Pedri para desplazarse de forma fluida por las distintas zonas del centro del campo. Que no necesitara mantenerse constantemente en la base de la jugada ni en la frontal del área, sino que con su calidad y participación pudiera tomar la responsabilidad de cargar el peso cerca del área rival que en otras ocasiones le ha correspondido a Lamine. Desde la lesión de Marc Bernal, Pedri ha venido desempeñándose más en posiciones interiores en lugar de jugar como mediocentro. La contribución decisiva vino de la mano de Koundé, Casadó y los defensores centrales, quienes se destacaron en la construcción de las jugadas al filtrar pases a los jugadores más adelantados, permitiendo que el canario pudiera participar activamente tanto como creador de juego como receptor de balones. El objetivo es recibir el balón en lugar de ser el encargado de llevarlo hasta tres cuartos del campo.
Otro cambio realizado para realzar la influencia de Pedri fue la expansión de la labor de Fermín. El jugador de la cantera se ubicó en el extremo izquierdo con mayor frecuencia que Raphinha, no tanto para recibir el balón y centrar o enfrentarse al lateral contrario, sino para ocupar el costado del campo por delante de la pelota sin la participación de Balde. En un principio, Marcos Llorente fue el encargado de arrastrar al defensor atlético hasta la cal en lugar de Giuliano Simeone, permitiendo que Pedri encontrara huecos entre el lateral y el central. En la siguiente posición, gracias a Fermín expandiendo el terreno de juego, Balde tuvo la oportunidad de involucrarse en áreas más interiores y retrasadas, actuando en el lado izquierdo de Casadó y, una vez más, facilitando que Pedri subiera sin preocupaciones en defensa. El Barcelona perdía el balón en el campo rival, con el centro del campo del Atlético de Madrid orientado hacia su propia portería y los defensores listos para presionar desde el centro en lugar de abrir el juego por las bandas. Durante esta etapa del partido, la inclusión de Gavi como interior derecho añadió un elemento extra a la defensa en transición. La activación defensiva de Gavi se concentraba en la misma zona que ocupaba Pablo Barrios, el jugador visitante mejor preparado para enfrentar la presión del equipo de Barcelona. Barrios logró dar pausas al juego de su equipo, mantener la posesión del balón por más tiempo y encontrar a Griezmann en posiciones adelantadas.
En el primer párrafo se sugirió que el empate del Barça contra el Atlético de Madrid no ocurrió por las mismas razones que en encuentros anteriores contra Real Sociedad, Celta, Las Palmas, Betis o Leganés, pero esa afirmación resultó ser incorrecta. El rendimiento del Barcelona fue notablemente superior al de los partidos anteriores en los que había tenido malos resultados. Mucho mejor en todos los aspectos. Realmente, en caso de repetirse diez veces el mismo encuentro, lo más común sería que el equipo colchonero ganara solo el partido del sábado. El Barcelona superó a su oponente, y ni la acertada táctica de Simeone desde la banca logró cuestionarlo. El Cholo decidió cambiar a una formación defensiva de cinco jugadores con el fin de cerrar los espacios entre el central y el lateral cuando los extremos del Barça se proyectaban por fuera. Además, incluyó a Koke para tener una segunda opción con el balón junto a Barrios, y apostó por Sorloth para ganar ventaja en el juego directo y en la búsqueda de espacios en la cancha. Sin embargo, el Barcelona demostró ser superior. El Barcelona perdió a pesar de dominar el juego debido a su falta de eficacia en la definición de sus jugadas ofensivas, además de no poder contar con la efectividad finalizadora de Lewandowski como en partidos anteriores. Además, la falta de contundencia en defensa también contribuyó a la derrota. Un equipo más eficaz en los ataques habría conseguido la victoria el sábado con un desempeño destacado, y seguramente también habría ganado contra Real Sociedad, Celta, Las Palmas, Betis y Leganés a pesar de no jugar tan bien. Ya sea que juegue de manera excelente, deficiente o promedio, el Barcelona está anotando menos goles pero sigue recibiendo la misma cantidad. El Barcelona debe aumentar su cantidad de goles anotados o disminuir los goles encajados. El enfrentamiento con el Atlético le permitió recuperar su habilidad en el juego.
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