Zaragoza perdió hoy 1-0 con Burgos

 


El fútbol le ofreció a Toni Moya un instante significativo en su trayectoria en el Real Zaragoza, un gol que podía alterar su destino.
Este tanto lo consiguió contra el Club Deportivo Leganés, tras una falta indiscutible. Por segunda semana consecutiva, Moya influyó directamente en el resultado.

Si
en Ipurúa había sido decisivo en el gol de Sinan Bakis, frente al Leganés dejó una impronta personal que parece estar al alcance de pocos en el equipo. Se le anticipa como una pieza fundamental en el próximo enfrentamiento copero contra el Burgos.

Samed
Bazdar y una imagen de incertidumbre en el Real Zaragoza. Una vuelta esencial para el equipo: la reaparición de Keidi Bare.

El
torneo de la Copa del Rey siempre ha brindado oportunidades a los jugadores que no han encontrado un lugar fijo en el once titular. Esta descripción se aplica a Toni Moya, quien nunca ha logrado establecerse en el Real Zaragoza.

Toni
Moya, el Real Zaragoza y una deuda con el deporte.

Quizá
las expectativas que tenemos de él son irreales o solo se pueden cumplir en ocasiones. Nos apena haber visto a un Moya vulnerable con frecuencia, más propenso al error que al acierto. Esta dualidad quedó marcada en un enfrentamiento particular. Cuando anotó ante el Leganés, muchos pensaron que era el gol que el fútbol le debía. Otros creyeron que era el tanto que nos debía a nosotros.

El
Toni Moya que vemos bajo la dirección de Rubén Sellés se acerca más a lo que se esperaba de él y a su propio potencial. Ha sido titular ante Mutilvera, Deportivo y Granada con el nuevo entrenador, y sus actuaciones más notables se han dado en las segundas partes de los partidos contra Eibar y Leganés. Casualidad o no, ese fue el mismo rol que ocupó en el Alavés, el club que lo llevó al Real Zaragoza.

En
este sentido, Sellés ha confiado en un mediocampista clave, cuya calidad y habilidades técnicas aportan un valor diferencial. En un equipo compuesto por piezas creativas, Moya avanza a través del pase y el riesgo. Estadísticamente, es el mediocampista del Zaragoza que más pases precisos realiza y se destaca por su tendencia a jugar hacia adelante.

Rubén
Sellés impulsa un avance inesperado y la evolución de otro de sus centrocampistas. Moya se está desarrollando y asumiendo un rol que reconoce. Tiene la intención de demostrar a aquellos que ya lo habían dado por perdido que puede rendir. En el fondo, todos intuimos que ni la fortuna ni la adversidad se mantendrán para siempre.

Tal
vez estaba atravesando un camino complicado: la distancia entre el futbolista que esperábamos que fuese y el que ha mostrado ser hasta ahora. Si anhelábamos que se convirtiese en el jugador que nunca ha logrado ser, resulta injusto señalarlo por no satisfacer las expectativas que nosotros mismos creamos.
Un
claro ejemplo ilustra la idea mencionada anteriormente. Luego de anotar el gol que transformó la situación en el partido contra el Leganés, un hincha festejó con una alegría desbordante el remate de Toni Moya. Cuando recuperó la compostura, pronunció una frase que encapsula ese recorrido: “Ya era hora”. Sin darse cuenta, estaba describiendo, de manera más precisa que nadie, el trayecto de Toni Moya en Zaragoza.
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