Cagliari atraviesa actualmente un período sumamente complicado en el desarrollo de la temporada. Su racha sin triunfos se ha extendido a ocho partidos, habiendo registrado derrotas en seis de ellos. Tales resultados han tenido un impacto significativo en su desempeño en la clasificación general: al término de la jornada 31, el equipo se encuentra en la posición número 16 con 30 puntos, manteniendo una ventaja peligrosa de tan solo tres puntos sobre la zona de descenso.
En su anterior compromiso, el conjunto "isleño" estuvo cerca de poner fin a esta desfavorable serie. El pasado 4 de abril, durante su visita al Sassuolo, tuvo un desempeño destacado en la primera mitad del encuentro, logrando imponerse con claridad en las estadísticas (7:2 en remates y un diferencial de 1.31 frente a 0.12 en "expected goals" o xG). Fruto de ese dominio, se fueron al descanso con una ventaja parcial de 1-0. No obstante, tras la reanudación del juego, Cagliari fue incapaz de mantener el control, encajando dos goles y perdiendo finalmente por 1-2. Ambos goles parecieron evitables, lo que subraya aún más la percepción de puntos que se dejaron escapar.
Por su parte, Cremonese tampoco atraviesa un buen momento, con tan solo una victoria en sus últimos 17 compromisos oficiales. Este escaso rendimiento incluyó un triunfo como visitante frente al Parma por 2-0, pero no ha sido suficiente para revertir una caída abrupta en la clasificación. En ese lapso, los "gris-rojos" pasaron de ocupar posiciones intermedias a encontrarse inmersos en la lucha por evitar el descenso, situación que incluso los llevó a situarse momentáneamente en dicha zona crítica. La reciente victoria contra los "cruzados" les permitió ganar algo de oxígeno y abandonar momentáneamente los puestos más bajos de la tabla. Sin embargo, su situación sigue siendo frágil: ocupan actualmente el 17.º lugar con 27 puntos, superando a Lecce únicamente por criterios de desempate.
En su último enfrentamiento, Cremonese cayó como local frente a Bologna con un marcador de 1-2 en un duelo marcado por cierta controversia. Durante la primera mitad, el equipo mostró serias deficiencias: apenas logró un 29% de posesión del balón, registró solo dos disparos frente a nueve del rival y tuvo un xG paupérrimo (0.07) comparado con el 0.89 de Bologna. Dichos números se tradujeron en dos goles encajados antes del entretiempo. Sin embargo, tras regresar al campo, Cremonese exhibió una mejoría notable en su rendimiento; consiguió reducir la diferencia en el marcador y aportó mayor dinamismo al juego. A pesar de la evidente mejora, el tiempo resultó insuficiente para completar la remontada.
