El Celta de Vigo jugará en casa el partido de vuelta de los cuartos de final de la Europa League contra el Friburgo, teniendo que remontar la derrota por 3-0 de la ida, lo que supone una tarea ardua. El equipo gallego tendrá que esforzarse para intentar tener una posibilidad real de avanzar, adoptando un enfoque más arriesgado desde el principio.
En el pasado, el Celta ha competido en las máximas competiciones europeas, siendo su logro más notable el de 2017, cuando alcanzó las semifinales y estuvo a punto de hacer historia al eliminar al Manchester United. La ciudad de Vigo sueña una vez más con una noche inolvidable en la escena europea, pero el equipo debe jugar casi a la perfección debido a la desventaja en el marcador.
Sin embargo, el Friburgo también tiene experiencia en esta ronda de la competición, habiendo perdido contra el West Ham tras ganar el partido de ida. Este es un ejemplo perfecto de cómo en este tipo de enfrentamientos las cosas pueden cambiar rápidamente en el partido de vuelta si el equipo local logra imponerse al visitante con intensidad desde el inicio. Si bien la ventaja del equipo local es importante, el Celta contará con el beneficio de un ambiente intenso y la presión de ganar a toda costa, lo que podría derivar en un partido abierto desde el principio.
